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INTRODUCCIÓN :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Ya son trece las ediciones de este Festival -y su crecimiento y expansión
parecen imparables-, cumpliendo siempre con aquel objetivo general
inicial de mostrar las diversas manifestaciones en las que la palabra
expresada desde un espacio escénico, para un público interlocutor,
domine todo el evento. Es decir, los distintos modos de la oralidad.
De igual manera, seguimos cumpliendo el objetivo particular de poner
en contacto las distintas culturas de nuestro entorno, en su sentido
más amplio. Desde el punto de vista del Estado Español, este año contamos
con la incorporación de Canarias, y así tendremos el punto de vista
cultural isleño, de Castilla León y de Eukadi, con lo que eso
va a suponer de enriquecimiento mutuo. Mantendremos la participación
de Cataluña y naturalmente, de la Comunidad Valenciana.Recordemos
que en ediciones anteriores estuvieron presentes representantes de
Andalucía, Aragón, Castilla León, Galicia, Madrid, Navarra.
En cuanto a los participantes internacionales, este año habrá una
notable presencia italiana, aunque alguno de ellos resida en España,
con lo que la visión de la cultura italiana nos vendrá desde distintas
ópticas, es decir, enriquecida, incluyendo, claro, el punto de vista
local.
Latinoamérica seguirá con su presencia activa, con Argentina, Colombia,
Cuba y un importante contingente de Venezuela, tanto en los participantes
directos como en los invitados especiales. De alguna manera, queremos
homenajear a este país hermano en un momento difícil
y delicado de su historia.
África, nos vendrá a través de Argelia y de Senegal, con dos modos
muy distintos, pero complementarios, de entender el fenómeno
de la oralidad.
La confrontación, el careo, entre todas esas culturas es siempre enriquecedor,
como lo es el mestizaje resultante. Descubrir lo diferencial de cada
entidad es importante, pero quizás lo sea más el hecho de poder comprobar
lo común entre nuestras civilizaciones, porque ahí es donde vemos
que somos la consecuencia de múltiples acumulaciones de elementos
gananciales que han ido sedimentándose a lo largo de nuestras respectivas
historias. Ahí es donde vemos que somos impuros, afortunadamente,
desde el punto de vista racial y por ende también en lo cultural.
No podemos, por lo tanto, ni queremos, ser racistas.
Y lo más interesante es que esa beneficiosa contaminación cultural
es itinerante, se desplaza por distintas sedes, cada una con sus características
culturales, y que, además, es cada vez más deseada por otros lugares.
Así, en esta edición del 2003, manteniendo las sedes de la edición
pasada, serán dos las nuevas extensiones del Festival: Pamplona,
en Navarra, y Durango en Vizcaya.
Una fiesta de la
palabra y el gesto, concelebrada entre los actuantes y el público,
escarbando tanto en las raíces populares como en las manifestaciones
elaboradas desde la cultura urbana.
Una manera eficaz y placentera de conservar y difundir
nuestros rasgos más característicos, la memoria de todos, y desde
ahí de defender nuestra identidad frente a un mundo globalizado
y uniformado.
Una
manera de decir que la palaba, el diálogo, puede y debe ser
el vehículo para el entendimiento entre los pueblos, por muy
graves que sean los conflictos que de su relación puedan resultar.
Antonio González Beltrán
Director del Festival Internacional de la Oralidad
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