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PARTICIPANTES:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Cuentería y Trashumancia :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
José Monleón
Si el teatro al uso, necesita resolver una serie de problemas materiales,
a veces costosos, para andar de un lugar a otro, los cuenteros - ¿por
qué recortar su tradición popular con el término de narrador,
quizá más exacto, pero un tanto académico? - hace tiempo
que nos dieron la lección de juntarse en cualquier parte para contar
sus historias a auditorios populares. Y uso el término popular porque,
lo hayan hecho en plazas o en los escenarios a la italiana, siempre han contando
con un público más abierto, más entregado, más
joven. y socialmente más heterogéneo, que el público
habitual de los teatros.
Es lógico que, en principio la lengua haya sido el nexo de unión.
y que. en nuestro caso, sea en España o en América Latina, el
español haya favorecido la posibilidad del encuentro. Pero cada vez
son más los casos de cuenteros que rompen esta subordinación
v acaban haciendo de la cuentería quizá el espacio más
abierto de la comunicación directa y personal entre los humanos. Comunicación
ajena a la información, generalmente controlada o dirigida, que recibimos,
pasivos y solitarios, frente a las pantallas de los televisores. La palabra
es fundamental, pero las gentes de teatro saben - y el cuentero, sin duda,
lo es - que la escena tiene su propio lenguaje y que son varios los caminos,
más allá del valor conceptual de las palabras, que unen o separan
al que actúa de su público. Como repite el dramaturgo Enzo Corman,
lo propio del teatro es generar verdaderas asambleas que se congregan frente
al escenario. Es decir, de colectivos que reciben juntos lo que les proponen
los actores, y que conjugan su percepción personal con una respuesta
compartida. El aplauso es la convención más elemental al respecto.
Pero lo que cuenta - en el teatro, ante un cuentero, en un mitin político,
y allí donde un ser humano se dirija directamente a un grupo congregado
al efecto - es la emoción o la reflexión singular, la relación
personal entre el que actúa y cada miembro de la asamblea, así
como la relación que se establece entre todos ellos. Con lo que el
acto construye un espacio magnético, un área dominada por una
mezcla de sentimientos individuales y sociales, que es, en mi opinión,
una de las grandes experiencias humanas.
Para el cuentero ese juego está en la base de su trabajo. Aquí
no hay cuarta pared que valga. El compromiso empieza ya con la decisión
de hacer de la cuentería una dedicación. Pasa de inmediato por
la voluntad de aceptar todas las limitaciones con que cuenta el oficio en
la sociedad "de los grandes eventos". Y llega a su punto álgido,
cuando el cuentero elige sus cuentos y los dice delante de unas personas concretas,
a las que ha de estimar para que la comunicación sea posible. Y, a
partir de esa estima, encontrar qué cuentos y qué lenguaje escénico
son los más idóneos para que esa estima sea recíproca.
Todo esto priva, por fortuna, a 1a cuentería de la rutina de la mayor
parte de los oficios. En definitiva, el cuentero está sólo y
sobre él recae toda la responsabilidad de su éxito - de su comunicación
- o de su fracaso. Ni siquiera tiene, como en el teatro, un público
más o menos afín, que va enseñándole el modo de
complacerle. El cuentero no sabe nunca cual será su público.
Sobre todo, cuando está dispuesto a ir donde le llamen, en cualquier
circunstancia y país. Siempre con el riesgo de que recursos y confidencias
que funcionan ante determinados auditorios parezcan lejanos u oscuros ante
otros. Eventualidad peligrosa, porque, como ya apuntábamos, el cuentero
no puede tratar a su auditorio, a la asamblea, como a un público anónimo
y escondido en la penumbra de la sala. Aquí son otras las exigencias,
aquí se está planteando, en realidad, una inmersión del
cuentero y de la asamblea en un mismo espacio, que, cuando se trata de públicos
y cuenteros de diversos países, aún cuando compartan la lengua.
solicitan la creación de una conciencia intercultural. Hay que entenderse
entre sí para que el acto no sea una ceremonia sin sentido. Lo que
sitúa la experiencia de la cuentería entre los fenómenos
más sugestivos a favor del encuentro y conocimiento entre los pueblos.
Ciertamente, la cuentería no goza del favor de los medios de comunicación.
Es lógico, porque uno de sus elementos constitutivos es el rechazo
del formato que propone la industria del espectáculo. Aquí,
el núcleo no está ni en el número de espectadores ni
en el boato de la ceremonia. En realidad, como decíamos, no hay exactamente
espectadores y cualquier lugar es bueno para el encuentro. El cuento es una
vía de conocimiento y un ejercicio del imaginario, practicados en términos
humildes, dirigido a personas dispuestas a recobrar el espíritu ingenuo
y confiado de su infancia. Por eso no casa con quienes nunca lo tuvieron y
han construido su personalidad sobre la suficiencia y el menosprecio.
Ahora, además, se han multiplicado los encuentros de poetas. Poetas
de muchos países, que, en sus lenguas, dicen sus poemas, que luego
se traducen. Traducciones complementarias. pues queda siempre la rnemoria
del poeta diciendo los versos en su lengua, sujeta a pausas y sonoridades
que son ya, para quien las oye, parte sustancial del poema. De nuevo, como
en la cuentería, son encuentros donde las personas crean la cultura,
cultivan el conocimiento, en lugar de someterse a la somnolencia de la costumbre.
Estamos ante una manifestación que conjuga la fugacidad con la intensidad,
el arte con la comunicación personal, la invención con la participación,
la colaboración con la amistad, inscrita en una cultura donde el encuentro
y la paz de lo diverso es una práctica y un compromiso. De eso sería
bueno que habláramos este año en el Festival de La Oralidad
de Elche.

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| |Programación Extra: Teatre Raval de Castelló |
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Tango a lo lejos :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Yo soy de un país muy pequeño, muy opaco y silencioso,
un estado tapón hundido entre Argentina y Brasil; hace muchos años
se le llamaba la "Suiza de América", porque, con muy pocas
ambiciones se vivía una vida dulce y tranquila. Poco a poco se fue
deteriorando. Empezaron los monstruos a invadir nuestra belleza, la ternura
de nuestras calles, nuestro cielo, a robarnos la luna, la alegría
y sobre todo el sol. Los monstruos tienen nombre y apellido. La dictadura
tuvo al pueblo hambreado, torturado. La dictadura asesina, nos echa, "nos
corta la familia en pedacitos, nos quiere condenar al desamor", como
dijo un poeta. Y lejos de nuestra tierra ¿qué somos? ¿qué
hacemos?. Tratamos de conservar nuestra identidad, tratamos de trasmitir
nuestra cultura, nuestras carencias, nuestra voluntad de seguir creando
y creyendo. Porque estamos vivos. Nos invade la nostalgia y nos ahogan los
recuerdos, pero dentro están los que se exilian en su propio país,
los que sufren más. Nuestra tarea fuera es testimoniar esa realidad,
esta etapa de nuestra historia. Mantener intacta la fuerza y la esperanza
del regreso, porque tenemos que construir de nuevo el país.
"Ay país, que sé de lo que callas y vos de lo que digo
Que sé de la memoria, que sabes del olvido."
El sistema siempre quiere borrar el pasado, prohibir el pensamiento, alimentar
la enajenación, ignorar la justicia, prohibir la vida. Le contestamos
con la resistencia, con el recuerdo permanente, con el repudio a los monstruos
y con la confianza en que la verdad saldrá a la luz. No se olvida
un solo crimen, una sola tortura, una sola muerte. Pero en el exilio también
se descubren otras bellezas: la solidaridad, los amigos entrañables
que acarician nuestros corazones.
¿Por qué el tango, por qué a través del tango?
Porque el tango no es sólo una melodía, un ritmo, una danza.
Es mucho más que eso. Somos nosotros. El tango nos representa. Representa
nuestros sentimientos, nuestros amores y desamores, dolores y esperanzas,
rencores y perdones. Representa el barrio, los amigos, el amor a las pequeñas
y simples cosas de la vida que nos envuelven. Es el hijo tristón
de la alegre milonga. Con él evocamos nuestro mundo rioplatense.
Y nacen tangos nuevos, símbolos de resistencia, de lucha.
Hay que estar convencido de que volverá la luz, de que se vencerá
el miedo a través de la esperanza, porque la verdad es lo único
que siempre vence.
Dahd Sfeir
INTRODUCCIÓN :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
el
caso es que me enredo en las distancias
sobre todo en las mías y en esta relación de las ausencias
sextante inútil
cartas de navegar equivocadas
y no puedo saber así sin atlas
totalmente sin visa
cuáles quedan más cerca de esta ciudad definitivamente provisoria
los eucaliptus de Montevideo o los de Sydney
digamos
por ahora
en términos botánicos
dadas las circunstancias del terreno y su flora política
que más lejos está Montevideo
según la ecología de la muerte
Carlos
María Gutiérrez
A partir de nuestra propia experiencia personal, pero también
de la de nuestro entorno, hemos ido sintiendo la dolorosa experiencia del
exilio como muy determinante para el comportamiento social y cultural, humano.
La situación de la ciudad de Elche –sede principal de este Festival,
pero no muy diferente en este sentido de otros lugares- en materia de migraciones
nos puede dar muchas pistas sobre lo que decimos. Nuestra población
está compuesta por emigrantes de muchas regiones españolas,
pero, ahora, de una manera muy evidente, por exiliados procedentes de América
–de nuestra América-, del África más cercana y
también de la sub-sahariana, de la Europa central y balcánica,
de Asia. También vivimos aquí los hijos de los exiliados, de
los emigrantes de toda época que, por razones políticas, económicas
o político-económicas tuvieron que abandonar su tierra, que
luego regresaron y que igualmente aportamos nuestro signo diferencial a ese
hermoso mestizaje resultante.
Si repasamos la nómina de los participantes, a lo largo de las catorce
ediciones anteriores de nuestro Festival -ésta es la decimoquinta-,
comprobaremos una serie de nombres que representaron a países que no
eran los suyos de origen, aunque ya estuvieran plenamente integrados en los
lugares de adopción, o a otros que, aun representando a su nación,
no vivían en ella. Para la edición actual hemos querido hacer
hincapié en este aspecto y hemos programado mayoritariamente a artistas
que, de una manera u otra, han sufrido algún tipo de exilio: político,
económico, cultural, lingüístico, social. No sólo
están los exiliados forzosos sino también los voluntarios.
Cuando el gobierno de un país cierra sus fronteras a las ideas, a la
educación, al alimento, al arte, a una lengua o a las relaciones humanas
en cualquiera de sus facetas, termina expulsando o enviando a la clandestinidad
a muchos de sus conciudadanos, que no tienen más remedio que buscar
otros espacios de libertad –a veces, sólo de nutrición;
seguramente la libertad más perentoria: la de comer- allí donde
se les proporcione.
Pongamos un solo ejemplo, pero muy elocuente y que puede representar la idea
de la dedicatoria de esta edición: Dahd Sfeir. El exilio económico
al se vieron sometidos sus padres, libaneses, la hicieron nacer en Uruguay.
La dictadura militar impuesta en su país de nacimiento la empuja a
un largo exilio ideológico y artístico que la lleva a Suecia,
España, Cuba, Venezuela, Argentina, incluso paradógicamente
a los EE.UU de Norte América. En cada uno de esos lugares, en donde
encontró apoyo y solidaridad, también encontró inevitables
dificultades de adaptación –otros pequeños exilios- en
el idioma, en lo profesional, en las meras relaciones sociales.
El exiliado, que sufre un desarraigo brutal y doloroso, también se
va “adaptando al tedio de la nostalgia”, que dice Benedetti, y
hemos visto cómo lamentablemente más de uno muere en la melancolía
del extrañamiento.
Dahd Sfeir, y otros muchos, jamás se dejaron vencer por el tedio, siguieron
alimentando su pensamiento y su arte, y en cada lugar del recorrido aceptaron
que la nueva situación les impregnara esa nueva cultura, esas nuevas
relaciones sociales: esa nueva vida. La consecuencia es que van plantando,
allí donde se encuentran, sus propias raíces, que no sólo
se alimentan de nueva savia, sino que también van dejando nuevos brotes
que enriquecerán a otros. Un trasiego humano que, a pesar de los sinsabores
inherentes a todo desplazamiento involuntario, termina siendo beneficioso.
Eso queremos: seguir enriqueciéndonos con los nuevos brotes que van
dejando estos artistas, tan únicos y tan varios. Hacer también
que se contaminen unos de otros y terminar así venciendo sobre la brutalidad
del desarraigo.
Por todo esto, Ducho querida, amigos y amigas transterrados, esta dedicatoria..
Antonio González Beltrán
Director del Festival Internacional de la Oralidad
ELCHE
del 25 al 30 de enero
UNIVERSIDAD MIGUEL HERNÁNDEZ
25 de enero
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UNIVERSIDAD DE ALICANTE
27 de enero
ALICANTE
26, 27 y 28 de enero | 20 y 25 de febrero
HONDÓN DE LAS NIEVES
30 de enero
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LLEIDA
31 de enero al 2 de febrero
VALENCIA
2 al 5 de febrero
CASTELLÓN
5 y 6 de febrero
VALENCIA
del 5 al 8 de Mayo
MADRID
7 al 10 de febrero
UNIVERSITAT JAUME I
8 al 10 de febrero
ALBACETE
9 al 10 de febrero
UNIVERSIDAD DE BURGOS
15 al 17 de febrero