El
Hermano bastardo de Dios es un texto hermoso y terrible,
cautivador y lacerante, tierno y magistral, lúgubre
y didáctico.Pero, por encima de todo ello,
es un testimonio impagable que nos invita a reflexionar
sobre la magnitud de una etapa crucial en el desarrollo
del ser humano: la infancia.
Emilio
Bragado